martes, 4 de marzo de 2014

Marihuana (Corirdo)

Juan Pablo García Vallejo Texcoco, 4 de marzo de 2014. En la XXVI Feria del Libro de Ocasión, en el Palacio de Mármol, luego de la presentación de La invención de la marihuanaa, Eterno Femenino Ediciones, Texcoco, 2014, se me acerco un joven periodista que me dijo que llevaba 15 años escribiendo sobre narcotráfico y me pidió que le indicara en que stand de la feria había libros sobre marihuana. Le dije que en casi todos, nada más hay que sabe buscar. Luego encontré el libro de Francisco Castillo Nájera, el corrido de la Marihuana, de 1939,que no conocía, en otro stand puesto encontré una edición primera de Tropa Vieja del general Francisco L. Urquizo con los grabados de Bulmaro Guzmán. Por ahora les presento esta versión de la marihuana, poco conocida, cantada en calo, donde chupar es fumar, la rueda el grupo de consumidores y circular fumar marihuana en compañía, etc. Marihuana Y muy muino, por su baja, Jesús otra vez paisano, se dio al gis y a la baraja, y se volvió mariguano. A menudo se las tuesta, pos Juanita es su pelota, Y es su agrado y es su fiesta, vacilar, pero con mota. En la rueda, con pandillas, Mal acaban las reuniones, Y son negras pesadillas Los más lindos vacilones. Jesús no quiere las bolsas, del bullicio epreserva, para disfrutar, a solas, del encanto de la yerba. Si no se sab’ endulzar, y dar el golpe, después, es difícil apreciar la delicia de las tres. Es un aerte distribuir las tomas de piloncillo; y aguantarse d’escupir nu es un asunto sencillo. En los ojos, quemaduras, resequedad en la boca, pero ¡cuántas desventuras Disipa la malvaloca! Un hay que fiarse de la planta, muchas veces traicionera, los dolores agiganta y los males exagera. Y la mota es un venero, más peligroso qu’ el vino, al hombre, de suyo bueno, lo transforma en asesino. El que fuma solitario, tiene menos ocasiones de volverse sanguinario y di hacer malas acciones. Verá, quien en rueda chupe, Al que, loco, s’ imagina Qu’ es un lago lo qu’ escupe, Y un arroyo lo quí orina; cualquier joyito en la tierra, un pozo se li figura, y que si abre y se cierra, y se cambia en sepultura. Se miran monstruos feroces, qu’ es mejor ni recordar, s’ escuchan truenos y voces, el grifo empiez’ a temblar; si acalambra, desvaría, S’ eloquece de pavor, ya se quema, ya s’ enfría, y s’ empapa de sudor. Si un solo chango s’ enerva, se contagian los demás, y l’ embrujadora yerba es yerba de Satanás. Para chupar escondido, Cienfuegos se disimula, desconfiado y precavido, muy raramente circula. Por no perder la costumbre, Tira un tiro, taja un tajo, después, l’ hojita con lumbre Fue su gusto y su trabajo; la revende por negocio, y la fuma por placer; S’ enamora, con el ocio, Su di a cinco y su alfiler. Francisco Castillo Nájera, El Gavilán (Corrido grande), Editorial Nuevo México, México, 1939, p. 33-37.

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